lunes, 28 de marzo de 2011

Los extremos son malos


La lucha contra la censura, la presión y los mecanismos de regulación del Estado,  hicieron  que la libertad de expresión se convirtiera en el  bien mas añorado.

Así, una vez  alcanzado,  gozamos de verdaderos tiempos dorados, en los que informar no era una lucha que atentara contra la integridad física de los periodistas, sino que solo pan de cada día.

De la mano de esta seudo libertad, se creó cuanta entidad encargada de velar por el derecho de informar pudiera  existir en el país, para que "nunca más en Chile" se  privara  el derecho del   libre ejercicio del periodismo.

De la misma forma, el derecho a informarse por parte de la ciudadanía, pasó a ser el motor del tejido social y la herramienta que genera la opinión pública.

Pero, todo tiene su medida justa, y por cierto a los profesionales de la comunicación se nos pasó la mano. Motivados por  ideales de libertad, se nos olvidó que los extremos también son malos, y pasando rápidamente de la censura a la libertad de expresión, fuimos a  parar lamentablemente al extremo del sensacionalismo y el morbo en extremo. 

Uno de los motivos principales para que esto sucediera fue dejar de lado la autorregulación, tan necesaria en esta  profesión  ejercida por personas de  visiones tan variadas y de tanta  influencia en la sociedad.

Lamentablemente, en la actualidad,esta práctica es casi nula. Y pese, a que contamos con mecanismos que castigan cada vez que esto no se pone en marcha, pareciera ser que los canales de televisión hacen oídos sordos, y prefieren recibir castigos, antes de dejar de lado sus prácticas sensacionalistas y morbosas que tan alto rating e ingresos dejan. 


Ejemplo de esto,  fue  lo acontecido en la cárcel de San Miguel, el pasado 8 de diciembre, en donde  una centena de periodistas inescrupulosos, empujados por el alto ranking, acontecido por alimentar el morbo de la gente, mostró, repitió y se inmiscuyó en una morbosa realidad al mostrar a cientos de reclusos que se debatían entre la vida y la muerte,   muriendo 81 de ellos  totalmente calcinados.



 La noticia, mostrada al aire, en vivo y en directo y  muy al estilo de "reallity show", hiso subir  el rating de manera rápida colapsando las imágenes con publicidad y  uno que otro "zoom in" para intentar ver mas allá de los barrotes, para escuchar mas allá de los gemidos. 


La cubertura intensa elevaba el rating y los ingresos monetarios de los medios de comunicación cada vez mas, mientras  la dignidad y la privacidad de las personas cada vez es un tema menos importante, ya que transgredirlo se ve fundamentado por el simple derecho a informarse  que tiene la sociedad. 

Incendio en la cárcel de San Miguel: http://www.lasegunda.com/Noticias/CulturaEspectaculos/2011/03/634505/CNTV-sanciona-a-4-canales-de-TV-por-cobertura-del-incendio-de-la-carcel-de-San-Miguel 

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